viernes, 12 de abril de 2013

ArsenalesII: A los detenidos en el Arsenal los hacían cavar sus propias fosas, relata un testigo

Los rostros de la ausencia 
Hay más de 40 imputados por tormentos, secuestros y homicidios, entre 1975 y 1983.
 
A las 9.30 comenzó la 17a audiencia de 2013 del juicio conocido como Megacausa Arsenales II - Jefatura II, que se sustancia en el Tribunal Oral Federal de Tucumán. En la causa están imputadas, por secuestros, torturas, homicidios, violación de domicilio, torturas seguidas de muerte, 41 personas, entre las cuales hay dos mujeres, un civil y un sacerdote.

Se trata de casos que implican a más de 200 víctimas y por lo tanto comprende a unos 600 testigos.

Está cortado el tránsito en Chacabuco, en la esquina de 24 de Septiembre, aunque se puede circular por Crisóstomo Alvarez.

El primer testigo del día es Valentín Mario González, ex obrero del Ingenio Ñuñorco. Cuando se le leyó la fórmula de rigor, en la que se pregunta al testigo si "es amigo, enemigo, deudor o acreedor" de alguno de los imputados, González respondió: "Soy enemigo de los que me han torturado, pero eso no me impide decir la verdad, como lo vengo haciendo desde hace 37 años".

El señor González relató las torturas a las que fue sometido. "Me ponían cables en los dedos y en los genitales y me pasaban corriente", contó, ante los jueces del TOF. También, que le hicieron cavar fosas donde luego se arrojaban cadáveres y se los quemaba: "'Ahí vas a ir vos', me dijeron"

"Me dijeron: (Antonio Domingo) Bussi les da el primer tiro, después se los tira, se les echa aceite, se los quema un poco y se los tapa", contó. Cuando lo liberaron, lo dejaron atado y con la amenaza de no moverse durante una hora, o lo fusilarían.

Luego, declaró Berta Lucía Moya, que estaba con Luisa Ana Ibáñez cuando la secuestraron.

Blanca Martínez, la siguiente testigo, juró "por los 30.000 desaparecidos, por Norma Nassif (cuyo secuestro presenció), por las persecuciones que recibió y por la Patria". También habló de Angel Manfredi y de Ana María Sosa, todos ellos militantes del Partido Comunista Revolucionario, detenidos desaparecidos.

Juan Carlos Castro testificó por la causa de su padre, Carlos Castro, policía en la comisaría de Monteros. Castro (h), que también fue detenido, recuerda que su madre supo que el padre estuvo en la Brigada y luego pasó a Jefatura. LA GACETA

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