jueves, 20 de diciembre de 2012

Megacausa Jefatura II - Arsenales II Con la declaración del testigo clave Juan Martín se reanudan las audiencias

Desde las 9 se reanudarán las audiencias por la Megacausa Jefatura de Policía. Se escuchará el testimonio de Juan Martín. “Luego de su declaración en el Juicio Jefatura I, el genocida Bussi terminó internado”, recordó la abogada querellante Julia Vitar.

A partir de las 9 se reinician las audiencias de la Megacausa Jefatura II – Arsenales II. La jornada se abre con el testimonio del sobreviviente de Jefatura Juan Martin.

“Luego de su declaración en el Juicio Jefatura I, el genocida Bussi terminó internado. La claridad y fuerza de los dichos del testigo lo dejaron de cama”, indicó la abogada querellante Julia Vitar.

También está previsto que declare Dora María Pedregoza,  Humberto Pedregoza y  Juana Rosa Peralta de Pedregoza.

El viernes pasado se escuchó el  testimonio de Julio César Rodríguez Anido. Catedrático en México y Canadá, quien en 1973 fue candidato a gobernador por el FUP en Tucumán. Un testimonio de contexto “soñábamos con una Patria incluyente, no xenófoba, más generosa y más justa. Pero la burocracia política lo impidió”, sostuvo. El objetivo de Martínez de Hoz fue lograr "una nación más dependiente de lo que ya era", agregó.

El jueves se escuchó dos trascendentes declaraciones. La primera correspondió a la doctora Susana Chiarotti, una experta en derechos humanos de mujeres y niños, y titular del CLaDeM (Comité para Latinoaméerica y el Caribe, para la Defensa de los Derechos de la Mujer). Y Luego el “perro” Clemente, quien en el juicio “Jefatura de Policía I”, aportara importante documentación sobre la represión en ese organismo, y listas de secuestrados que serían víctimas de desapariciones forzadas.

La doctora Chiarotti, con su declaración, aportó argumentos para lograr la visibilización, juzgamiento y castigo de los delitos contra la integridad sexual, cometidos contra hombres y mujeres en cautiverio, en el marco del terrorismo de estado.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Testimonios impactantes y hoy continúa ronda de testigos

Un testigo de la megacausa por crímenes de lesa humanidad denominada “Arsenales II-Jefatura II” aseguró ayer que "el que daba información era hombre muerto", al explicar los obstáculos que encontraron durante la búsqueda de las personas desaparecidas en la última dictadura. “Por las torturas, de a poco perdí la vista”, indicó otro testigo.
 
La nueva jornada del juicio se desarrolló con relatos estremecedores, como el aportado por un hombre que estuvo secuestrado en 1977 y aseguró que en un momento escuchó a una persona detenida "rogar para que lo maten" debido al sufrimiento que padecía.

"Lo tuvieron colgado de los pies durante tres días", recordó Raul S. sobre el detenido que prefería morir antes de seguir sufriendo, y luego narró las torturas que soportó mientras estuvo detenido en un centro clandestino.

 Por su parte, Marcelo Agüero ex policía y periodista jubilado, sostuvo que su sobrino Gabriel fue detenido durante un procedimiento que comandó Roberto "el Tuerto" Albornoz, uno de los imputados en el proceso.

 "Albornoz respondía directamente al Comando y conozco algunos nombres de los que trabajaban para él", afirmó.

El testigo brindó a los jueces del Tribunal Oral Federal (TOF) un listado de supuestos informantes del Ejército y entre ellos mencionó a Juan Carlos Benedicto, otro de los acusados en el proceso.

Otro de los testimonios que se escucharon ayer es de Luisa Vibanco, amiga y vecina de Nélida Sosa de Forti, secuestrada junto a sus cinco hijos, cuando estaba a bordo de un avión, en Ezeiza.

Según consta en la investigación, el hecho se produjo el 18 de febrero de 1977 cuando Sosa de Forti y sus hijos fueron forzados a bajar de un avión de Aerolíneas Argentinas que se dirigía a Venezuela.

La testigo señaló que los hijos de la mujer desaparecida, luego de abandonar el avión, fueron dejados en la calle, vendados y atados.

 Finalmente los chicos fueron llevados a Venezuela donde compartieron exilio con Luisa, quien señaló que "cuando los vi en Venezuela estaban con la ilusión de que su mamá volvería pero hasta hoy continúa desaparecida".

 La jornada de la megacausa fue seguida por Jorge Eduardo Auat, titular de la Unidad de Coordinación y Seguimiento de las causas por violación a los Derechos Humanos durante el Terrorismo de Estado de la Procuración General de la Nación.

Según el funcionario, "los juicios atomizados tenían una serie de desventajas y una de ellas es que en la reconstrucción histórica no se podía percibir lo que había pasado en los años de plomo".
Por eso destacó la concreción en Tucumán de un mega juicio que "nos acerca un poquito más a lo que fue el escenario dantesco que nos tocó vivir en los 70".

Auat, en declaraciones a los medios, recordó que "tenemos alrededor de 20 juicios en trámite, un poco más de 200 personas imputadas, además de más de 300 condenados".

Sin embargo, consideró que "estamos llegando tarde a esta etapa porque tuvimos 35 años de impunidad y los daños producidos son irreparables".
"Estoy hablando del cepo de impunidad construido en las propias estructuras del sistema judicial", indicó.

Un ejemplo, según Auat, fue lo sucedido en Jujuy, donde "tuvimos una causa 4 años parada y ese daño es irreparable porque en el medio se murieron víctimas y a eso lo llamamos el punto final biológico".

También prestó testimonio Raúl Santillán, en diálogo con TucumánHoy, expresó que la decisión de declarar se debe a que “quizás con mi testimonio pueda ayudar a hacer justicia”.

Estuvo detenido en 1977 en Arsenal Miguel de Azcuénaga, Jefatura de Policía y en la Escuelita de Famaillá o Baviera. “Estuve 60 días desaparecido y luego con libertad vigilada”.

Para Santillán brindar testimonio es una forma de jugarse por la justicia. “No odio a nadie, no quiero venganza es hacer un aporte para que se haga justicia”.

Otro testimonio impactante fue el de Juan Carlos García, quien fue secuestrado en 1975. En ese entonces era empleado del Estado y por las tardes trabajaba en un taller mecánico. Durante su exposición contó que habló frente a frente con Albornoz. El hombre vivía en San José. Pasó una semana en Jefatura de Policía y relató que durante su cautiverio vio a Juan Fote.

Las torturas le dejaron secuelas trágicas. Quedó en libertad luego de conmover a los represores luego de recitar un poema gauchesco que revivió en la sala. Juan Carlos está ciego. “Por las torturas, de a poco perdí la vista, tengo atrofia de papila, dañado el nervio óptico”.

Más tarde llegó el turno de Jorge Argüello quien tiene desaparecida a su hermana Yolanda que fue detenida con él. La mujer tenía una relación con un policía. Según indicó luego la abogada Laura Figueroa, las descripciones que dio en instrucción el testigo Antonio Cruz coinciden con las de Yolanda quien tendría dos hijos en cautiverio.

La última en declarar, Teresa Barrionuevo a cuyo hermano lo secuestraron en mayo del 77 en Tafí Viejo.

Describieron el papel de civiles en la dictadura

Un testigo en la megacausa relató cómo personas se infiltraban en grupos políticos para colaborar con los militares
 
Fueron bajados a la fuerza del avión que habían abordado junto a su madre para reunirse con su papá, un médico rural que estaba exiliado en Venezuela. Les vendaron los ojos y los maniataron. Estuvieron en un Centro Clandestino de Detención (CCD) en Buenos Aires. Allí, para calmarlos, en las penumbras, mujeres detenidas les susurraban canciones infantiles. Los abandonaron en la calle, cerca de la casa de una familia amiga. El más pequeño, de siete años, pudo desatarse y liberar a sus hermanos de 11, 12, 13 y 16. "Cuando llegaron finalmente a Venezuela estaban con la ilusión de que su mamá iba a volver". Nélida Azucena Sosa deForti, sin embargo, permanece desaparecida desde esa mañana del 18 de febrero de 1977. Las imágenes del infierno que vivieron cinco hijos de la familia Forti (uno de ellos se quedó en Tucumán) cuando estuvieron secuestrados junto con su madre fueron descriptas por la testigo Luisa V. Se trató de uno de los relatos más conmovedores de la décima jornada de la megacausa por crímenes de lesa humanidad "Arsenales II-Jefatura II", que tiene a Sosa de Forti entre las 234 víctimas.

Luisa V. y su familia tenían previsto abordar el mismo vuelo, pero un imprevisto cambió su suerte. La mujer relató que su esposo, que también era médico, y Forti habían conseguido trabajo en ese país del exterior en un programa para mejorar la calidad de vida de poblaciones rurales. Ambos matrimonios, según comentó, estaban comprometidos con proyectos de educación popular. "El contexto se volvía cada vez más amenazante. Todos los días secuestraban y conocíamos a mucha gente desaparecida. No pedimos asilo, pero estábamos exiliados", explicó la testigo en relación al porqué del viaje.

Luego, detalló que hicieron innumerables denuncias y gestiones en Caracas, ante organismos internacionales, para pedir la liberación de Nélida. Tiempo después, pudieron reconstruir lo que pasó con ella. Fue trasladada a Tucumán y alojada en el CCD que funcionó en la Jefatura de Policía. En el expediente, testigos dieron cuenta de que allí fue torturada y que fue obligada a prestar declaración. Se cree que fue ejecutada.

"Grupos de inteligencia"

"Con el tiempo, supe que al grupo que secuestró a mi sobrino Gabriel Agüero lo comandó Roberto "El Tuerto" Albornoz", expresó Marcelo V. A, el segundo testigo que pasó ayer frente a los jueces Carlos Jiménez Montilla, Gabriel Casas y Juan Carlos Reynaga.. El hombre, que fue policía y periodista, detalló que gracias a sus contactos investigó sobre el destino de su familiar y de su esposa, Estela López. Comentó que Gabriel se reunía con otros jóvenes del Partido Socialista y que, entre ellos, habría habido colaboradores civiles de las fuerzas de seguridad infiltrados. "Integraban la CNU (Concentración Nacional Universitaria), se hacían pasar por una agrupación de estudiantes y eran grupos de inteligencia", describió. A continuación, brindó una lista de presuntos colaboradores con la dictadura, en la que incluyó al escribano Juan Carlos Benedicto.

El matrimonio fue secuestrado en septiembre de 1977 en la vieja terminal y se cree que estuvieron en la Jefatura. Ambos están desaparecidos. Juan Manuel Z. y Manuel A. eran trabajadores del Ingenio San Juan cuando fueron secuestrados. Ambos coincidieron en detalles del modus operandi de las fuerzas de seguridad: los capturaron de noche, encapuchados, y los torturaron con golpes y electricidad. Ambos aludieron a que muchos de sus compañeros de trabajo desaparecieron, entre ellos, Manuel Antonio Tártalo, otra de las víctimas del expediente.

Al cierre de esta edición, exponía su experiencia Raúl S., un vecino de Concepción que trabajaba en una veterinaria cuando fue detenido (1977). Era vecino de Oscar Jiménez, un delegado gremial de una fábrica textil que está desaparecido y que es otra de las víctimas que aparece en la causa. De hecho, lo vio en la Jefatura y pudo hablar con él. Raúl habría estado también en los CCD de "La Escuelita" y en el "Arsenal". Brindó detalles escalofriantes de la vida en los centros de detención. "Cuando llegué a uno de los lugares (lo trasladaron varias veces), escuché a un hombre suplicar que lo mataran. Me contaron que lo tenían colgado de un pie desde hacía tres días", recordó apenado.

Se espera que durante la jornada de hoy sigan prestando declaración nuevos testigos.

234 Crímenes por resolver

José Rodríguez (desaparecido)

En septiembre del 76 un grupo de militares saqueó su casa y lo secuestró. Fue llevado a la Brigada, donde sus familiares lo visitaron. Habría sido ejecutado. Está desaparecido.

Humberto Ponce (desaparecido)

Militante de la UCR, fue secuestrado en mayo del 77. Los captores robaron pertenencias de su casa. Estuvo en el CCD de la Jefatura. Habría sido ejecutado. Permanece desaparecido.

Ricardo y Silvina Salinas (desaparecidos)

El matrimonio fue detenido en San Salvador de Jujuy, en la vía pública. Estuvieron en el CCD de la Jefatura. Habrían sido asesinados. Ambos permanecen desaparecidos.

Wilfredo Rodríguez (secuestrado)

Fue secuestrado por policías en julio del 76. Fue trasladado a la seccional IIº. Fue liberado y lo volvieron a detener. Estuvo alojado en la Brigada. Luego recuperó su libertad.

Luis Rojas (desaparecido)

Tenía 46 años, estaba casado y trabajaba en el Ingenio Concepción como mecánico. En agosto del 77 fue secuestrado de su casa. Estuvo en la Jefatura de Policía. Permanece desaparecido.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Ya están en el tribunal los imputados en la Megacausa

Familiares de desaparecidos les gritaron "asesinos". Se reanuda hoy el debate en el juicio Arsenales II - Jefatura II

A partir de las 10 se reanudará el juicio contra 41 imputados (otros tres fueron separados) por secuestros, torturas, homicidios, violación de domicilio, entre otros crímenes, contra 235 víctimas, en lo que se conoce como Megacausa Arsenales II-Jefatura II.

El colectivo que traslada a los imputados desde el penal de Villa Urquiza (donde están alojados, en su mayoría) llegó a la sede del Tribunal Oral Federal, en Chacabuco y Cristóstomo Alvarez, fue recibido con gritos de "asesinos, asesinos", por los familiares y víctimas de la dictadura. Del otro lado de la valla, los allegados a los acusados respondían con cánticos.

Hoy, el Tribunal Oral Federal debe resolver los pedidos de nulidades que hizo la defensa. Luego, empezarán a declarar los imputados que se encuentran en el penal de Ezeiza. En caso que se nieguen, se leerá la declaración que hicieron durante el período de instrucción.

Las audiencias se realizarán los jueves y viernes, y están abiertas para quien quiera asistir.

Esta semana se supo que el Equipo de Antropología Forense (EEAF) identificados los restos de dos tucumanos que había desaparecido durante la última dictadura militar, y que son parte de la causa que se sustancia en estos días.

Se trata de Adriana Cecilia Mitrovich, secuestrada el 28 de abril de 1977; y de Horacio Ramón Ferreyra, cuya muerte ocurrió el 3 de junio del mismo año. Ambos habían sido enterrados como NN en el cementerio de Tacanas, al este de esta capital. LA GACETA
Megacausa: 235 crímenes por resolver
Los nombres de las víctimas -y casos- se irán agregando a diario, (en el orden en el que figuran en los expedientes judiciales). Algunos casos cayeron debido a la separación de tres de los imputados.


José Gabriel Agüero (desaparecido)
El estudiante de medicina fue secuestrado el 21/09/77. Iba con su esposa, Estela Josefina López, a la Terminal de Ómnibus. Fue visto por última vez en la Jefatura de Policía.

Estela Josefina López (desaparecida)
Estaba junto a su esposo, José Gabriel Agüero, la noche en que las fuerzas represivas los secuestraron cuando iban a buscar unos conocidos que llegaban de viaje.

Yolanda Esther Argüello (desaparecida)
La sacaron de su casa de Cebil Redondo en mayo de 1977; fue llevada a la Jefatura, donde la torturaron. La liberaron, pero fue secuestrada a los cuatro meses, estando embarazada.

Lilia Estela Sesto (desaparecida)
Fue abatida por las fuerzas represoras en su casa, ubicada en calle Uruguay al 1.353. El cuerpo fue llevado a la Jefatura, y luego llevado a una fosa del Cementerio del Norte.

Olga del Valle Rabsium (desaparecida)
Estaba en la casa de Lilia Sesto. Junto con ellas fue ultimado un hombre que jamás fue identificado. Sus restos también fueron depositados en el Cementerio del Norte.

Enrique Camilo Sesto (secuestrado)
El padre de Lilia Sesto fue detenido por un policía que habría confesado ser el homicida de su hija. Lo liberaron tras pagar una coima y obligarlo a no seguir indagando.

José Carlos Méndez (secuestrado)
El trabajador rural y militante peronista fue detenido por policías en marzo de 1976. Estuvo en el CCD "La Escuelita" (Famaillá), donde lo torturaron. Fue liberado en mayo.

Gloria y Fernando Curia (desaparecidos)
Los estudiantes, de 23 y 18 años, fueron secuestrados de su casa de la capital en mayo de 1976. Estuvieron alojados en el CCD que funcionó en la ex Jefatura de Policía.

Víctor Manuel Moreira (desaparecido)
El joven de 23 años era estudiante y militaba en la Juventud Peronista. Fue secuestrado en la calle en abril de 1977. Habría sido ejecutado en el CCD de la Jefatura.

Pablo Benito Brito (secuestrado)
En 1976 fue detenido en su trabajo por soldados al mando de Juan Durán (interventor militar de la Fotia). Fue torturado en la Jefatura y en la Brigada de Investigaciones.

María Barrionuevo (desaparecida)
En mayo de 1977 uniformados la secuestraron en su casa de Tafí Viejo. Fue trasladada al CCD de la Jefatura de Policía, donde prestó declaración bajo tortura. Se cree que allí fue ejecutada.

Raúl René Romero y Roberto Valenzuela (desaparecidos)
Fueron secuestrados junto en julio de 1977 de su casa de Luisiana (Cruz Alta). Fueron trasladados al CCD Jefatura de Policía. Habrían sido ejecutados.

Reyes Alcario Romero (desaparecido) y María del Valle Bazán de Romero
El matrimonio fue secuestrado de su casa, en Estación Pacará, departamento Cruz Alte, el 20 de julio del 77. María Bazán estaba embarazada de seis meses. Desvalijaron la casa y quemaron lo que quedó. Reyes continúa desaparecido.

María Cristina Bejas (desaparecida)
La psicóloga, e integrante del Movimiento Familiar Cristiano, fue secuestrada en abril del 77 en la puerta del Colegio Belgrano (Chacabudo y General Paz) por una persona vestida de civil. Un testigo la vio en la Jefatura, donde fue sometida a torturas. Sigue desaparecida.

Elda Calabró (desaparecida)
La abogada laboralista, sin militancia política o social. Fue secuestrada el 15 de junio del 76, cuando iba en el auto con su hermano, Juan Antonio Calabró. Los llevaron al parque 9 de Julio, donde la trasladaron a otro auto y dejaron a su hermano, que los siguió hasta ver que entraban a la Jefatura. Habría sido ejecutada. Sus familiares fueron extorsionados para que dejasen de buscarla.

Juan Manuel Carrizo (desaparecido)
Era contador público nacional y hasta 1968 había sido jefe de contadores fiscales de la Casa de Gobierno. El 20 de mayo del 76 fue secuestrado por el Ejército en Cebil Redondo, para ser trasladado a la Jefatura de Policía. Su cuerpo sin vida fue visto por varios testigos en ese CCD.

Juan Ignacio Cativa (liberado, con secuelas físicas por las torturas)
Había sido empleado de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán y delegado gremial. El 18 de marzo de 1978, cerca de las 14.30, cuando descendía de un colectivo de la línea 7, en Castro Barros y pasaje Santillán (barrio Kennedy), dos individuos lo interceptaron y lo obligaron a subir en un Ford Falcon verde. Lo trasladaron hasta el CCD de Jefatura de Policía, donde le vendaron los ojos y lo encadenaron. Lo interrogó Roberto Heriberto Albornoz (lo reconoció por la voz, porque en dos oportunidades anteriores ya había sido interrogado por el imputado). Fue torturado e interrogado durante 10 o 15 días y luego liberado en avenida Ejército del Norte, frente al Hogar San Roque. Como consecuencia de las torturas, sufre actualmente de graves problemas de salud.

Ezequiel Matías Claudio Pereyra (desaparecido) y María Cristina Verónica Pereyra (liberada)
Matías Claudio Pereyra (militante peronista) fue secuestrado el 6 de julio del 77, las 21.30, mientras se encontraba conversando con su amigo Segundo Juri, en 25 de Mayo y Santa Fe. Fueron abordados por tres hombres armados que vestían de civil y llevaban ponchos negros. Dos de ellos introdujeron a Pereyra en el interior de un automóvil Ford Falcón verde, sin chapa patente mientras lo encañonaban con un revólver en el cuello. Fue trasladado al CCD de Jefatura de Policía, según declararon testigos.

Tres meses después, su hermana, María Cristina Verónica Pereyra, fue secuestrada y llevada al CCD de Jefatura de Policía. Allí pudo escuchar a su hermano. María Cristina fue liberada y Matías Claudio continúa desaparecido

Javier Hipólito Centurión (desaparecido)
Tenía 39 años, estaba casado, tenía dos hijos, trabajaba en un taller mecánico y cursaba el 6º año de la carrera de Ingeniería Mecánica en la Universidad Tecnológica Nacional. Era militante de la Juventud Peronista. El 19 de agosto del 76, alrededor de las 20.30, cuando salía del bar "Il Sorpasso" (Mendoza 536), fue interceptado en Mendoza y 25 de Mayo, por un Torino de cuatro puertas, azul/celeste, chapa patente de Capital Federal, del que descendieron cinco hombres vestidos de civil, con armas cortas y largas, entre ellos Ricardo Oscar Sánchez y Froilán Ruiz (a) "Carpincho" y lo introdujeron en el coche.

El secuestro fue presenciado por amigos de Centurión, desde la vereda del bar. Dos de ellos subieron a su auto y siguieron al Torino, que se dirigió hasta la ex Jefatura de Policía. En ese CCD fue visto por un testigo entre agosto y octubre de 1976. Centurión figura en una lista elaborada por la policía de la provincia titulada "Indice de declaraciones de Delincuentes Subversivos", con la sigla DF que indica que su ejecución fue decidida por la llamada "Comunidad Informativa de Inteligencia".

Hasta la fecha, permanece desaparecido.

Carlos Oscar Jiménez (desaparecido)
Era delegado gremial de la fábrica Grafanor, en Famaillá. El 25 de enero de 1977, a las 21.15, cinco hombres vestidos de civil, que se trasladaban en un furgón Chevrolet blanco, encapuchados, con borceguíes, pantalones verdes de fajina y armas largas ingresaron a su domicilio en calle Colón 835, de la ciudad de Concepción, luego de voltear la puerta a patadas. Lo sacaron de la casa y le vendaron los ojos. Todo ocurrió en presencia de su madre, María Corbalán de Jiménez.

Fue visto en la base militar del ex Ingenio Nueva Baviera en el año 1977 y en el CCD de Jefatura de Policía. Continúa desaparecido.

Demetrio Angel Chamatrópulos (liberado, "bajo vigilancia")
Era guardaparques de la UNT. El 5 de mayo de 77, después de la medianoche, y mientras descendía del cerro San Javier en su camioneta rastrojera, acompañado por una enfermera, fueron interceptados por un Ford Falcon color azul, en cuyo interior habían cuatro personas encapuchadas. A Chamatrópolus, lo golpearon y obligaron a acostarse el asiento trasero de un Ford Falcon, le pusieron un arma en la cabeza y lo taparon con una capa.

Fue trasladado al CCD de Jefatura de Policía, donde fue encerrado, con los ojos vendados y maniatado. Fue torturado y acusado de colaborar con los guerrilleros. Pudo divisar a través de un ventiluz la calle Santa Fe y escuchó gritos de otros hombres y mujeres que eran torturados. Entre sus captores estaba Luis Armando De Cándido. Le asignaron el número 25, que llevaba escrito en un pedazo de madera terciada y colgado con un hilo. En una oportunidad pudo ver a Antonio Bussi, Albino Mario Zimmermann y Roberto "el Tuerto" Albornoz, cuando visitaban el lugar donde estaba detenido..

Fue liberado el 13 de junio del 77 a las 2.30 de la madrugada, luego de un simulacro de fusilamiento, pero continuó bajo vigilancia.

Pedro Antonio Cerviño y José Ramón Cerviño (secuestrados, torturados)
Los hermanos fueron secuestrados el 8 de febrero del 77, cuando regresaban de su trabajo, en la Empresa Industrias Refractarias del Norte S.A. en Lastenia, en su auto AMI 8. Al llegar a la Banda del Río Salí los interceptó un Peugeot 504. Cuatro personas armadas, vestidas de civil, los obligaron a bajar del auto y los introdujeron por la fuerza en el asiento trasero del Peugeot, donde los llevaron agachados hasta el CCD de Jefatura de Policía.

Pedro Antonio Cerviño compartió cautiverio con Azucena Nélida de Forti, Pedro Corroto, Ricardo Salinas y su mujer, Griselda Ponce y una señora Margarita. El 7 de marzo de 1977 fue trasladado a la Brigada de Investigaciones de la Policía de Tucumán y sometido a tormentos. Recibió amenazas de muerte sobre su familia, que se materializaron con el posterior secuestro de su madre, Matilde Palmieri de Cerviño.

José Ramón Cerviño estuvo detenido en el CCD de Jefatura de Policía por dos o tres semanas, durante las cuales también fue torturado. Luego lo liberaron y le dieron prisión domiciliaria.

Ambos fueron sometidos a un Consejo de Guerra, en la V° Brigada de Infantería, el cual fue presidido por el entonces teniente coronel Jorge Carmen Rafael Montero. A Pedro Cerviño lo condenaron a 14 años de prisión por el delito de asociación ilícita calificada en base a una declaración falsa que le hicieron firmar. A José Ramón lo absolvieron. En marzo de 1977 fue trasladado al penal de Villa Urquiza y posteriormente a Sierra Chica donde fue liberado en diciembre de 1982.

José Guetas Chebaia (desaparecido)
Fue secuestrado de su domicilio, en avenida Mate de Luna 3.921, el 24 de marzo de 1976, cerca de la 1.30 de la madrugada, por un grupo de personas armadas, encapuchadas, con borceguíes negros y pantalón de grafa azul, al mando de Roberto Heriberto Albornoz, que se identificaron como pertenecientes a "Coordinación Federal". Luego de revisar la casa y llevarse los objetos de valor que encontraron, secuestraron a Chebaia y se retiraron en tres vehículos, un Ford Falcon, un Torino y un Renault 12.

Rubén Chebaia (hijo del desaparecido) y Vicente Daniel Villagra intentaron seguirlos en su vehículo particular, lo que les fue impedido por soldados apostados en avenida Mate de Luna y América. Dos horas después, llegó una patrulla del Ejército, al mando del Coronel Norberto Ricardo Villegas, con una orden para que José Guetas Chebaia se presentara ante el Comando de la V° Brigada de Infantería. Al serle informado de los hechos, requisaron la casa y se marcharon. Antes, hicieron una llamada telefónica desde ese domicilio. Manifestaron, textualmente: "Operativo 12 cumplido".

Según el testimonio de Andrés Francisco Valdez ante la Comisión Nacional de Desaparición de Personas (Conadep), la víctima fue interrogada en 1976 por el Regimiento de Infantería de Monte 28 de Tartagal, aproximadamente a las 22 horas por órdenes directas de Antonio Domingo Bussi, y posteriormente fue ejecutado. Permanece desaparecido.

Fidel Emilio Correa (liberado luego de ser torturado)
Era empleado del Ingenio Ñuñorco y delegado gremial. Conducía un plan de lucha de los empleados por un manejo incorrecto de la empresa. El 11 de noviembre de 1977, a las 18.30, fue detenido junto a tres compañeros, en su lugar de trabajo, por efectivos del Ejército fuertemente armados, entre ellos el Mayor Zapata, quien lo acusó de agitador y subversivo y lo amenazó con pegarle un tiro en la cabeza si le comprobaban algo; todo esto en presencia del comisario Almirón.

Fue llevado a la Comisaría de Monteros, donde permaneció incomunicado por dos días. Luego fue trasladado a la Brigada de Investigaciones de la Jefatura de Policía, donde permaneció detenido por nueve días. Luego fue liberado.

Pedro Guillermo Corroto (desaparecido)
Dirigente de la Juventud Peronista, secuestrado el 21 de enero del 77, a las 2 de la madrugada, por un grupo de personas vestidas de civil, fuertemente armadas, que violentaron la puerta de su domicilio, en Monteagudo 42, de Monteros. Allí estaban sus hijos menores de edad y su esposa. Afuera de la casa había soldados, un camión del Ejército y un vehículo blindado en el que viajaban el comisario Juan Martín Almirón, junto a su chofer Juan Carlos Valdéz y Hugo Ricardo Andrada de la Policía de Monteros, todos ellos pertenecientes a un grupo de tareas al mando de Marcos Urrutia, quien era segundo jefe de vigilancia del Ingenio Nuñorco.

Corroto estuvo detenido en el CCD que funcionaba en el Ex Ingenio Nueva Baviera en enero de 1977. En febrero de 1977, fue trasladado al CCD Jefatura de Policía de Tucumán, donde fue torturado. En ambos lugares fue visto por testigos.

A la fecha, Pedro Guillermo Corroto continúa desaparecido.

Francisco Rafael Díaz (dos veces secuestrado, liberado), Francisco Rafael Díaz (h) (desaparecido)
En diciembre de 1975 Francisco Rafael Díaz fue sacado de su casa de Lavalle 3.354 de San Miguel de Tucumán, por un grupo de policías comandado por Roberto Heriberto Albornoz y llevado a la Brigada de Investigaciones, donde fue sometido a un interrogatorio. En el hecho participó además el Jefe de Policía, Arrechea. Fue liberado al día siguiente.

En la primera semana de marzo de 1976 Francisco Rafael Díaz fue nuevamente secuestrado de su domicilio por unas 15 personas de civil, fuertemente armadas, con bigotes postizos y botas militares. A la madrugada, Díaz fue llevado en un auto a la casa de su ex esposa, donde secuestraron a su hijo, Francisco Rafael Díaz (h). Fueron trasladados a la Escuela Universitaria de Educación Física (EUDEF) donde fueron sometidos a un interrogatorio. Fueron liberados al día siguiente.

El 25 de mayo del 78, pasada la medianoche, Francisco Rafael Díaz (h) fue secuestrado nuevamente, por un grupo de unas seis o siete personas armadas, que se identificaron como miembros de la Policía y del Ejército. Fue trasladado a la Brigada de Investigaciones de la Jefatura de Policía. A la fecha, Francisco Rafael Díaz (h) permanece desaparecido.

Ismael Adriss (desaparecido)
Tenía 26 años, estaba en el último año de la carrera de Ciencias Económicas y militaba en la Juventud Peronista. El 16 de noviembre del 77, a las 15.30, en 9 de Julio y Lavalle, cinco hombres armados lo obligaron a subir en un auto marca Opel, color verde limón, chapa patente C 617.395. Alcanzó a gritar su nombre mientras se lo llevaban.

Fue trasladado ese mismo día al CCD de Jefatura de Policía. De allí fue trasladado por miembros del Destacamento 142 de Inteligencia sin rumbo conocido.

Ismael Adriss continúa desaparecido.

Daniel Alfredo Díaz (liberado), Juan Leandro Eudaldo Díaz, Susana Macor de Díaz, José Américo Díaz (desaparecidos)
El 27 de mayo del 76, cerca de las 3, seis personas armadas y encapuchadas vestidas de civil y una con uniforme militar color verde oliva, que se identificaron como policías, irrumpieron violentamente en una obra en construcción de calle Rivadavia, casi esquina pasaje Berthés de esta ciudad, donde Daniel Alfredo Díaz cumplía funciones de sereno y electricista. Fue golpeado, encapuchado con su propia camisa e introducido en el baúl de un Ford Falcon. Lo llevaron a su domicilio familiar, en Rivadavia 616 de San Miguel de Tucumán. De ese lugar, los mismos captores se llevaron secuestrados a Juan Leandro Eudaldo "Parche" Díaz y a José Américo "Cuqui" Díaz, hermanos de Daniel Alfredo, y a Susana Macor de Díaz, esposa del primero.

Todos fueron conducidos al CCD de Jefatura de Policía, en donde fueron esposados y les vendaron los ojos. Fueron brutalmente golpeados.

Daniel Alfredo Díaz fue liberado a los 10 días aproximadamente, mientras que Juan Leandro Díaz, José Américo Díaz y Susana Macor de Díaz, permanecen desaparecidos.

Daniel Alfredo Díaz fue nuevamente detenido y torturado. Fue llevado a la Comisaría de San Pablo, donde quedó detenido ilegalmente por "presunto guerrillero" durante cuatro días más. Al tercer mes de ser puesto en libertad, incendiaron su casa con una bomba molotov.

Manuela Margarita Díaz
Era maestra en la Escuela Nacional Nº 14 de la localidad de Palma Sola, provincia de Jujuy. El 17 de febrero de 1977, entre las 21.30 y las 22, tres hombres con armas de fuego (uno de ellos con la cara tapada), descendieron de tres vehículos e ingresaron violentamente a su domicilio, en Calle 16, n° 134 de El Manantial, Tucumán, donde vivía junto con sus padres, a quienes encerraron en el baño y secuestraron a Manuela Margarita. Fue trasladada al CCD de Jefatura de Policía, permaneciendo allí detenida ilegalmente y siendo vista por Pedro Cerviño y Carlos María Gallardo.

Víctor Felipe Egloff (desaparecido)
Secuestrado el 12 de mayo del 77, a la 1.30, de su domicilio de San Martín 2.728, por siete personas armadas, con las caras cubiertas y vestidas de civil que se identificaron como policías. Ingresaron violentamente al inmueble, y entre ellos habría estado Roberto Heriberto Albornoz.

Fue trasladado al CCD de Jefatura de Policía o a la Brigada de Investigaciones, donde prestó declaración bajo tortura. Al día de hoy Víctor Felipe Egloff continúa desaparecido.

Raúl Edgardo Elías (liberado luego de ser torturado)
Detenido el 6 de junio del 76, en un Renault 12 rural color naranja. El operativo estaba a cargo de Félix Arturo González Naya, en el que también participaron el oficial ayudante Juan David Flores, y otro policía de apellido Ibarra.

Fue llevado al CCD de Jefatura de Policía, donde permaneció vendado y esposado. Los torturadores, además de los nombrados, eran Roberto Heriberto Albornoz, Luis Armando De Cándido y un tal Chaile.

Fue liberado el 9 de octubre de 1976.

Juan Antonio Fote (secuestrado, torturado y luego liberado)
El 19 de abril de 1975, cerca a las 3 de la madrugada, unas 30 personas con uniformes policiales, se presentaron en su domicilio de Cebil Redondo, departamento Yerba Buena. Se lo llevaron en un Torino verde, conducido por el oficial Rodolfo Quintana, que se incorporó a una larga caravana de autos que iba realizando allanamientos y secuestros. Luego, Fote fue introducido en un carro de asalto. A las 6 llegaron a la Brigada de Investigaciones de la Jefatura de Policía, donde fue torturado. En una oportunidad, al caérsele la venda de los ojos, pudo reconocer a dos de sus torturadores, el "Rengo" Chocobar y Roberto Heriberto Albornoz. También formaban parte de ese CCD, el hermano de Albornoz, de nombre Hugo, un tal Escobar, Miguel Ángel Carrizo (quien en dicho momento era secretario de Albornoz), Hidalgo, un sargento Pérez y Ricardo Oscar Sánchez.

El 2 de mayo, fue conducido al CCD "La Escuelita", de Famaillá. El 28 de mayo, el oficial Quintana lo trasladó nuevamente al CCD de Jefatura de Policía, donde fue interrogado una vez más por Roberto Albornoz y por Miguel Ángel Carrizo. El 9 de junio del 75, fue trasladado al Penal de Rawson, donde estuvo por cinco años aproximadamente, el 9 de junio de 1980 fue enviado al Penal de La Plata, donde permaneció hasta el 17 de noviembre del 81, cuando quedó con libertad vigilada hasta el 10 de diciembre del 82.

Alberto Luis Gallardo (secuestrado cuatro veces, torturado y liberado) y Carlos Alberto Gallardo (14 años, torturado y luego liberado)
En agosto del año 1975 un grupo de 12 o 15 hombres armados, algunos vestidos de civil, otos con prendas militares o cascos de la policía federal, irrumpieron en el domicilio de Alberto Luis Gallardo, militante de la Juventud Peronista, en Mendoza 1.340, golpearon a todos los moradores y se llevaron a Alberto Luis Gallardo y a su hijo de 14 años Carlos Alberto. Fueron llevados al CCD llamado "La Escuelita", que funcionaba en la Escuela Diego de Rojas de Famaillá, donde fueron interrogados y torturados durante tres días. Luego fueron dejados en la Iglesia San Pío X.

La noche del 24 de marzo de 1976, detuvieron por segunda vez a Luis Alberto Gallardo y lo trasladaron al CCD de Jefatura de Policía, donde fue interrogado y golpeado por un grupo de alrededor de siete personas, entre las que se encontraba Roberto Heriberto Albornoz. A las cinco de la mañana del día siguiente, lo dejaron en libertad.

Fue nuevamente secuestrado en abril de 1976, al mediodía, en San Martín y 25 de Mayo. Lo volvieron a trasladar al CCD de Jefatura de Policía. Allí, Roberto Albornoz ordenó que le pusieran una capucha y se lo llevaron al CCD Arsenal Miguel de Azcuénaga. Un día después lo sacaron, esposado y con capucha, y lo liberaron, en horas de la noche, en las inmediaciones del Parque 9 de julio.

Cuando regresó a su casa, se encontró con que había sido saqueada nuevamente, que golpearon a su esposa y a sus hijos y que se llevaron dinero, joyas, documentación del partido, equipos de trabajo, entre otras cosas.

A fines de abril de 1976, alrededor de las 22, Luis Alberto Gallardo fue nuevamente interceptado en su vehículo. Lo encapucharon, esposaron y lo trasladaron al CCD de Jefatura de Policía. Allí fue sometido a interrogatorios bajo torturas. Luego lo condujeron al CCD Arsenal Miguel de Azcuénaga, donde continuaron torturándolo. Fue liberado en la avenida Juan B. Justo.

Carlos María Gallardo (secuestrado, torturado y luego pasado a disposición del PEN)
El 27 de diciembre del 76, alrededor de las 18, Carlos María Gallardo fue interceptado por dos personas vestidas de civil, en San Juan y Laprida de la ciudad de San Miguel de Tucumán, quienes lo introdujeron en la parte trasera de un Ford Falcon, donde le taparon los ojos con una venda y lo golpearon.

Fue trasladado al CCD de Jefatura de Policía, donde fue interrogado y torturado durante cuatro días seguidos. Figurando en el "Indice de declaraciones de Delincuentes Subversivos" con la palabra "Libertad".

Fue trasladado al penal de Villa Urquiza y puesto a disposición del Poder Ejecutivo Nacional. En el mes de octubre de 1978 fue liberado del Penal de Sierra Chica.

Luisa Ana Ibáñez (desaparecida)
Tenía 29 años, trabajaba como secretaria en el Sanatorio Rivadavia y militaba en la Juventud Universitaria Peronista. El 27 de mayo del 77, a la 22, después de salir de su trabajo y mientras caminaba con otras personas por Muñecas y Santiago del Estero, fue detenida por un grupo de tres personas armadas, vestidas de civil, que circulaban en un Ford Falcon anaranjado sin patente. Fue obligada a subir al vehículo y la trasladaron al CCD Jefatura de Policía. Allí prestó declaración bajo tortura. Fue vista en julio de 1977, en el CCD Jefatura de Policía. Hasta el día de hoy, Luisa Ana Ibáñez continúa desaparecida.

Miguel Antonio Lapetina (secuestrado, torturado antes de recibir la libertad)
Fue detenido a fines de 1975 o principios de 1976, en el bar Bernasconi, sito en calle San Martín de por dos personas vestidas de civil y liberado luego de ser sometido a interrogatorio por una persona de apellido Abbas.

Nuevamente detenido a fines de agosto de 1976, esta vez, fue llevado a un centro clandestino de detención ubicado en Choromoro, a cargo de militares, donde fue interrogado bajo tormentos. El 16 de setiembre del 76 fue trasladado a la Brigada de Investigaciones de la Policía, donde Félix Arturo González Naya y Roberto Heriberto Albornoz lo interrogaron y lo golpearon.

Se le inició una causa judicial ante el Juzgado Federal de Tucumán (a cargo de Manlio T. Martínez) por supuesta infracción a la ley de estupefacientes, fue trasladado a la unidad penitenciaria de Villa Urquiza. A causa de las graves lesiones sufridas fue internado en el Hospital Padilla de esta ciudad. Se ordenó su excarcelación el 4 de mayo de 1977.

Francisco Eudoro Lazarte (torturado y obligado a entregar tierras y una casa)
Fue secuestrado de su domicilio, en Amaicha del Llano (paraje Km 1.240), el 6 de enero del 77, por un grupo de personas encapuchadas con armas en mano. Fue trasladado a la Jefatura de Policía, lugar donde fue torturado. Pudo reconocer a Juan Abraham (a) "el Turco". Lo amenazaron de muerte a él y su familia si no entregaba la casa y las tierras que había adquirido por la compra de acciones y derechos de un juicio referido a una finca en el departamento de Monteros y a un departamento ubicado en la calle Florida 611. Luego de 45 días fue dejado en el parque 9 de Julio.

Días después, recibió un mensaje del jefe de Policía, Mario Albino Zimmermann, mediante el cual le hacían saber que debía presentarse en la Escribanía de Angel Guillermo Figueroa. Allí, el escribano le puso enfrente un acta notarial en la cual quedaba asentado que le devolvía a la señora Abregú de Gattei la finca y la casa de la calle Buenos Aires, y que se negaba a recibir pago. Posteriormente desde la Jefatura de Policía lo intimaron a presentarse en la Comuna de Santa Rosa y los Rojos -Monteros- para pagar unos impuestos de las propiedades que ya había sido obligado a ceder; pagos que realizó debido al temor que sentía en ese momento.

Ricardo Daniel Somaini (desaparecido)
Fue secuestrado violentamente de su domicilio familiar de avenida Juan B. Justo 1.451, el 22 de abril de l 77, a las 2 de la madrugada. Lo obligaron a ir hasta la casa de otra persona y luego trasladado al CCD de Jefatura de Policía, donde permaneció en cautiverio por lo menos hasta junio de 1977. Allí prestó declaración bajo tortura. Ricardo Daniel Somaini continúa desaparecido.

Antonio Domingo Paz (desaparecido)
Era estudiante de Ciencias Económicas. Fue secuestrado de su domicilio en Los Ralos, el 9 de octubre del 76, a 3.20 de la madrugada, mientras descansaba junto a su esposa y su hijo de dos años y medio. Era un grupo de alrededor de cinco personas portando armas de guerra, uniformadas y encapuchadas, que se identificaron como policías. Cuando la esposa le preguntó al que parecía el jefe de los secuestradores adónde llevaban a su marido, le respondió con tonada cordobesa: "a Investigaciones". Fue trasladado al CCD de Jefatura de Policía o a la Brigada de Investigaciones, donde prestó declaración bajo tortura. Continúa desaparecido.

Miguel Angel Núñez y Carlos Moisés Núñez (secuestrados, liberados)
Miguel Angel Nuñez fue secuestrado el 14 de mayo del 75 por un grupo numeroso de policías vestidos de civil quienes le exigieron que les indicara el domicilio de su hermano Carlos Núñez. Allí le sacaron la venda y pudo reconocer al policía Ramón Chaile (f) entre sus captores y pudo escuchar a los policías que hablaban de las órdenes impartidas por el Comisario Albornoz.

Fue trasladado al CCD "Escuelita de Famaillá" donde fue torturado. Luego de un tiempo fue trasladado a la cárcel de Villa Urquiza, en donde habría permanecido unos cinco días, y de allí al Penal de Rawson. Fue puesto en libertad el 23 de octubre del 83.

Es mismo día, a las 3, un grupo numeroso de policías vestidos de civil y portando armas largas secuestró a Carlos Moisés Núñez de su domicilio en Emilio Castelar 2.521. Lo llevaron a la Jefatura de Policía, lugar que reconoció al levantarse la venda. Allí también reconoció la voz de su hermano Miguel Angel Núñez.

Luego de una hora fue lllevado en un auto, por un camino con parte de asfalto y de ripio hasta llegar a un lugar donde lo hicieron ingresar y fue entregado a la guardia de Gendarmería. En ese lugar permaneció unos 15 días, en una pieza con muchos detenidos. Fue sometido a torturas y supo que sus captores, que pertenecían a Gendarmería. Ellos mismos afirmaron que los interrogatorios los efectuaban policías federales. Carlos Núñez fue liberado, previa firma de un documento que no pudo leer. Al llegar a su domicilio se encontró con que su casa de madera había sido quemada. Supo por sus vecinos que los autores del incendio fueron sus captores.

Juan Carlos Castro (desaparecido)
Era cabo de la policía y sumariante en la comisaría de La Reducción. El 29 de abril de 1977, luego de concluir su jornada laboral, y cuando regresaba a su hogar subió a un automóvil Ford Falcon, de color metalizado, en el que se encontraban tres o cuatro policías uniformados. Nunca llegó a su casa.

Su esposa intentó hacer la denuncia pero el jefe de la comisaría de La Reducción, Hernán Carrizo, se negó a recibírsela.

Fue trasladado a la Brigada de Investigaciones de la Jefatura de Policía, donde prestó declaración bajo tortura. Figura en el "Indice de declaraciones de Delincuentes Subversivos" con la sigla DF (Disposición Final).

El 25 de mayo de 1977, el comisario David Ferro -que prestaba servicios en esa dependencia- le dijo a la esposa de Castro que su esposo estaba detenido en la Brigada de Investigaciones porque el jefe de la comisaría de Monteros, de apellido Almirón (anterior jefe de Castro), había producido un informe en su contra y por eso lo había secuestrado el Ejército. Juan Carlos Castro continúa desaparecido.

Salvador Leocadio Navarro (secuestrado y luego liberado, fallecido)
El 13 de julio de 1976, a las 17, se encontraba trabajando con su esposa en una finca, sita entre la Curva de Los Vega y Los Pocitos, Departamento Tafí Viejo. En ese momento llegaron al lugar cuatro o cinco automóviles y un camión de los que descendieron alrededor de seis hombres vestidos de civil, a cara descubierta y fuertemente armados. Del camión hicieron bajar a una mujer de nombre Liliana, quien señaló a Navarro diciendo "ese es". Entonces lo golpearon y secuestraron.

Fue trasladado a la Brigada de Investigaciones de la Policía de la provincia, donde fue torturado. Luego de permanecer detenido un mes y cuatro días, le informaron que sería puesto en libertad, y le advirtieron que nunca más debía meterse en política.

Salvador Leocadio Navarro falleció en el año 1986.

Se reanuda el juicio por Arsenal Miguel de Azcuénaga y la Jefatura de Policía

Un juicio que avanza entre chicanas

En esta causa se juzgan secuestros, torturas y asesinatos contra 234 víctimas, tendrá 41 imputados, tras el apartamiento del general Luciano Menéndez, reclamado en otros juicios, y dos bajas por problemas de salud.
Los familiares de las víctimas llevaron a la audiencia fotos en blanco y negro de los desaparecidos.

Con infinitas chicanas y planteos dilatorios de las defensas, que lograron postergar hasta última hora el comienzo de las declaraciones indagatorias, continuó ayer en Tucumán el megajuicio por delitos de lesa humanidad en los centros clandestinos Jefatura de Policía y Arsenal Miguel de Azcuénaga. El proceso a cargo del Tribunal Oral Federal de Tucumán, en el que se juzgan secuestros, torturas y asesinatos contra 234 víctimas, tendrá finalmente 41 imputados, tras el apartamiento del general Luciano Menéndez, reclamado en otros juicios, y dos bajas por problemas de salud.

El juicio comenzó el lunes 12 con 44 imputados, de los cuales dos quedaron en el camino por problemas de salud: el general retirado Ernesto Arturo Alais, ex jefe del Regimiento de Infantería 19 durante la dictadura, famoso por la lentitud de sus tanques en la Semana Santa de 1987; y el ex policía tucumano Hugo Rolando Albornoz. El tercer excluido es Menéndez, que ostenta el record de condenas por delitos de lesa humanidad. Su ausencia implicó dejar fuera del juicio la desaparición de Dardo Molina, ex presidente del Senado tucumano.

La audiencia de la mañana comenzó con tres horas de retraso, tiempo que los jueces Carlos Jiménez Montilla, Gabriel Casas y Juan Carlos Reynaga habrían utilizado para resolver una batería de planteos preliminares de los defensores de los acusados. La postal de la sala de audiencias incluyó durante esas horas fotos en blanco y negro de los desaparecidos sobre cinco hileras de sillas. El tribunal rechazó la mayor parte de los planteos y sólo hizo lugar a exclusiones de casos como el de Molina.

Tras un cuarto intermedio que se prolongó hasta las cuatro de la tarde se comenzaron a leer las acusaciones a cada imputado, con el detalle de casos por el que deben rendir cuentas. Las víctimas totales del juicio son 234 e incluyen a Adriana Mitrovich y Horacio Ramón Ferreyra, cuyos restos enterrados como NN en el cementerio Tacanas fueron identificados la última semana por el Equipo Argentino de Antropología Forense.

Recién a las siete de la tarde el tribunal comenzó a citar a cada acusado para preguntarle si iba a hacer uso de su derecho a prestar declaración indagatoria. Primero fue el turno de los ocho que siguen el juicio por videoconferencia desde el penal de Ezeiza. La negativa inicial fue del oficial retirado Luis Daniel De Urquiza, ex miembro del Destacamento de Inteligencia 142. En tal caso debe leerse su declaración indagatoria en la etapa de instrucción, pero la audiencia volvió a enmarañarse por las chicanas y planteos de los defensores, que llegaron a pedir la recusación del tribunal por “parcialidad manifiesta”.

Sólo dos de los 41 imputados fueron juzgados antes por delitos de lesa humanidad. El ex jefe de inteligencia de la policía de Tucumán, Hugo “El Tuerto” Albornoz, acumula tres sentencias a prisión perpetua. El ex policía Luis Armando de Cándido fue condenado a 18 años de prisión.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Megacausa: 235 crímenes por resolver

Los nombres de las víctimas -y casos- se irán agregando a diario, (en el orden en el que figuran en los expedientes judiciales). Algunos casos cayeron debido a la separación de tres de los imputados.

José Gabriel Agüero (desaparecido)
El estudiante de medicina fue secuestrado el 21/09/77. Iba con su esposa, Estela Josefina López, a la Terminal de Ómnibus. Fue visto por última vez en la Jefatura de Policía.

Estela Josefina López (desaparecida)

Estaba junto a su esposo, José Gabriel Agüero, la noche en que las fuerzas represivas los secuestraron cuando iban a buscar unos conocidos que llegaban de viaje.

Yolanda Esther Argüello (desaparecida)

La sacaron de su casa de Cebil Redondo en mayo de 1977; fue llevada a la Jefatura, donde la torturaron. La liberaron, pero fue secuestrada a los cuatro meses, estando embarazada.

Lilia Estela Sesto (desaparecida)

Fue abatida por las fuerzas represoras en su casa, ubicada en calle Uruguay al 1.353. El cuerpo fue llevado a la Jefatura, y luego llevado a una fosa del Cementerio del Norte.

Olga del Valle Rabsium (desaparecida)

Estaba en la casa de Lilia Sesto. Junto con ellas fue ultimado un hombre que jamás fue identificado. Sus restos también fueron depositados en el Cementerio del Norte.

Enrique Camilo Sesto (secuestrado)

El padre de Lilia Sesto fue detenido por un policía que habría confesado ser el homicida de su hija. Lo liberaron tras pagar una coima y obligarlo a no seguir indagando.

José Carlos Méndez (secuestrado)
El trabajador rural y militante peronista fue detenido por policías en marzo de 1976. Estuvo en el CCD "La Escuelita" (Famaillá), donde lo torturaron. Fue liberado en mayo.

Gloria y Fernando Curia (desaparecidos)

Los estudiantes, de 23 y 18 años, fueron secuestrados de su casa de la capital en mayo de 1976. Estuvieron alojados en el CCD que funcionó en la ex Jefatura de Policía.

Víctor Manuel Moreira (desaparecido)

El joven de 23 años era estudiante y militaba en la Juventud Peronista. Fue secuestrado en la calle en abril de 1977. Habría sido ejecutado en el CCD de la Jefatura.

Pablo Benito Brito (secuestrado)

En 1976 fue detenido en su trabajo por soldados al mando de Juan Durán (interventor militar de la Fotia). Fue torturado en la Jefatura y en la Brigada de Investigaciones.

María Barrionuevo (desaparecida)

En mayo de 1977 uniformados la secuestraron en su casa de Tafí Viejo. Fue trasladada al CCD de la Jefatura de Policía, donde prestó declaración bajo tortura. Se cree que allí fue ejecutada.

Raúl René Romero y Roberto Valenzuela (desaparecidos)

Fueron secuestrados junto en julio de 1977 de su casa de Luisiana (Cruz Alta). Fueron trasladados al CCD Jefatura de Policía. Habrían sido ejecutados.

Reyes Alcario Romero (desaparecido) y María del Valle Bazán de Romero
El matrimonio fue secuestrado de su casa, en Estación Pacará, departamento Cruz Alte, el 20 de julio del 77. María Bazán estaba embarazada de seis meses. Desvalijaron la casa y quemaron lo que quedó. Reyes continúa desaparecido.

María Cristina Bejas (desaparecida)

La psicóloga, e integrante del Movimiento Familiar Cristiano, fue secuestrada en abril del 77 en la puerta del Colegio Belgrano (Chacabudo y General Paz) por una persona vestida de civil. Un testigo la vio en la Jefatura, donde fue sometida a torturas. Sigue desaparecida.

Elda Calabró (desaparecida)
La abogada laboralista, sin militancia política o social. Fue secuestrada el 15 de junio del 76, cuando iba en el auto con su hermano, Juan Antonio Calabró. Los llevaron al parque 9 de Julio, donde la trasladaron a otro auto y dejaron a su hermano, que los siguió hasta ver que entraban a la Jefatura. Habría sido ejecutada. Sus familiares fueron extorsionados para que dejasen de buscarla.

Juan Manuel Carrizo (desaparecido)

Era contador público nacional y hasta 1968 había sido jefe de contadores fiscales de la Casa de Gobierno. El 20 de mayo del 76 fue secuestrado por el Ejército en Cebil Redondo, para ser trasladado a la Jefatura de Policía. Su cuerpo sin vida fue visto por varios testigos en ese CCD.

Juan Ignacio Cativa (liberado, con secuelas físicas por las torturas)

Era empleado de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán y delegado gremial. El 26 de mayo de 1976 fue despedido por sus actividades políticas y gremiales. El 18 de marzo de 1978, cerca de las 14.30, cuando descendía de un colectivo de la línea 7, en Castro Barros y pasaje Santillán (barrio Kennedy), dos individuos lo interceptaron y lo obligaron a subir en un Ford Falcon verde. Lo trasladaron hasta el CCD de Jefatura de Policía, donde le vendaron los ojos y lo encadenaron. Lo interrogó Roberto Heriberto Albornoz (lo reconoció por la voz, porque en dos oportunidades anteriores ya había sido interrogado por el imputado). Fue torturado e interrogado durante 10 o 15 días y luego liberado en avenida Ejército del Norte, frente al Hogar San Roque. Como consecuencia de las torturas, la víctima sufre actualmente de graves problemas de salud.

Ezequiel Matías Claudio Pereyra (desaparecido) y María Cristina Verónica Pereyra (liberada)

Matías Claudio Pereyra (militante peronista) fue secuestrado el 6 de julio del 77, las 21.30, mientras se encontraba conversando con su amigo Segundo Juri, en 25 de Mayo y Santa Fe. Fueron abordados por tres hombres armados que vestían de civil y llevaban ponchos negros largos. Dos de ellos introdujeron a Pereyra en el interior de un automóvil Ford Falcón verde, sin chapa patente mientras lo encañonaban con un revólver en el cuello. Fue trasladado al CCD de Jefatura de Policía, según declararon testigos.

A los tres meses del secuestro, su hermana, María Cristina Verónica Pereyra, fue secuestrada y llevada al CCD de Jefatura de Policía. Allí pudo escuchar a su hermano. Ezequiel prestó declaración bajo tortura y figura en una lista elaborada por la policía de la provincia titulada "Indice de declaraciones de Delincuentes Subversivos" con la sigla DF, que indica que su ejecución fue decidida por la llamada "Comunidad Informativa de Inteligencia".

María Cristina fue liberada y Matías Claudio continúa desaparecido

Javier Hipólito Centurión (desaparecido)

Tenía 39 años, estaba casado, tenía dos hijos, trabajaba en un taller mecánico y cursaba el 6º año de la carrera de ingeniería mecánica en la Universidad Tecnológica Nacional. Era militante de la Juventud Peronista.

El 19 de agosto del 76, alrededor de las 20.30, cuando salía del bar "Il Sorpasso" (Mendoza 536), donde había estado con unos amigos, fue interceptado en Mendoza y 25 de Mayo, por un automóvil Torino cuatro puertas, color azul/celeste, chapa patente de Capital Federal, del que descendieron cinco hombres vestidos de civil y portando armas cortas y largas, entre ellos Ricardo Oscar Sánchez y Froilán Ruiz (a) "Carpincho" y lo introdujeron en el coche.

El secuestro fue presenciado por amigos de Centurión, desde la vereda del bar. Dos de ellos, Dante Orlando Santilli y Romelio Rolando Maciel, subieron a su automóvil y siguieron al Torino. Así pudieron comprobar que el automóvil donde era trasladado Centurión se dirigió hasta la ex Jefatura de Policía. En ese CCD fue visto por un testigo entre agosto y octubre de 1976. Centurión prestó declaración bajo tortura y figura en una lista elaborada por la policía de la provincia titulada "Indice de declaraciones de Delincuentes Subversivos", con la sigla DF que indica que su ejecución fue decidida por la llamada "Comunidad Informativa de Inteligencia".

Luego del secuestro, el entonces Comisario Mayor Roque Rubén Rodríguez (jefe del Departamento Operaciones Policiales), le confió al hermano de la víctima, José Centurión, que su hermano se hallaba en la Sección "Confidenciales" y que pronto saldría en libertad. Unas dos semanas después del secuestro, el mismo oficial les dijo a los familiares que Centurión ya no se encontraba en esa dependencia policial.

Hasta la fecha Javier Hipólito Centurión permanece desaparecido.

Carlos Oscar Jiménez (desaparecido)
Era delegado gremial de la fábrica Grafanor, ubicada en Famaillá. El 25 de enero de 1977, a las 21.15, cinco hombres vestidos de civil, que se trasladaban en un furgón Chevrolet blanco, todos encapuchados, con borceguíes, pantalones verdes de fajina, portando armas largas, ingresaron a su domicilio en calle Colón 835, de la ciudad de Concepción, luego de voltear la puerta a patadas. Lo sacaron de la casa y le vendaron los ojos. Todo ocurrió en presencia de su madre, María Corbalán de Jiménez.

Fue visto en la base militar del ex Ingenio Nueva Baviera en el año 1977 y en el CCD de Jefatura de Policía por Raúl Osvaldo Santillán. Prestó declaración bajo tortura, figura en el "Indice de declaraciones de Delincuentes Subversivos" con la sigla DF que indica que su ejecución fue decidida por la llamada "Comunidad Informativa de Inteligencia". Continúa desaparecido.

Demetrio Angel Chamatrópulos (liberado, "bajo vigilancia")

Era guardaparques de la UNT. El 5 de mayo de 77, después de la medianoche, y mientras descendía del cerro San Javier en su camioneta rastrojera, acompañado por la enfermera Eduviges, viuda de Bülow, fueron interceptados por un Ford Falcon color azul, en cuyo interior habían cuatro personas encapuchadas. Mientras uno de los sujetos se retiró con la señora de Bülow en el rastrojero, bajaron a Chamatrópolus, lo golpearon y obligaron a aocstarse el asiento trasero de un Ford Falcon, le pusieron un arma en la cabeza y lo taparon con una capa.

Fue trasladado al CCD de Jefatura de Policía, donde fue encerrado en una especie de celda, con los ojos vendados y maniatado. Fue torturado y acusado de colaborar con los guerrilleros. Pudo divisar a través de un ventiluz la calle Santa Fe. Entre sus captores estaba Luis Armando De Cándido. Le asignaron el número 25, que llevaba escrito en un pedazo de madera terciada y colgado con un hilo. Estuvo cautivo con otras personas, entre ellos Apaza, un abogado de Santiago y escuchó gritos de otros hombres y mujeres que eran torturados.

En una oportunidad pudo ver a Antonio Bussi, Albino Mario Zimmermann y Roberto "el Tuerto" Albornoz, cuando visitaban el lugar donde estaba detenido. Prestó declaración bajo tortura y figura en el "Indice de declaraciones de Delincuentes Subversivos" con la palabra "Libertad".

Fue liberado el 13 de junio del 77 a las 2.30 de la madrugada, luego de un simulacro de fusilamiento, pero continuó bajo vigilancia.

Pedro Antonio Cerviño y José Ramón Cerviño (secuestrados, torturados)

Los hermanos fueron secuestrados el 8 de febrero del 77, en horas de la siesta, cuando regresaban de su trabajo, en la Empresa Industrias Refractarias del Norte S.A. en Lastenia, en su auto AMI 8. Al llegar a la Banda del Río Salí los interceptó un automóvil Peugeot 504, del que bajaron cuatro personas armadas vestidas de civil que los obligaron a bajar del auto y los introdujeron por la fuerza en el asiento trasero del Peugeot, donde los llevaron agachados hasta el CCD de Jefatura de Policía.

Pedro Antonio Cerviño compartió cautiverio con Azucena Nélida de Forti, Pedro Corroto, Ricardo Salinas y su mujer, Griselda Ponce y una señora Margarita. El 7 de marzo de 1977 fue trasladado a la Brigada de Investigaciones de la Policía de Tucumán y sometido a distintos tipos de tormentos que les produjeron secuelas físicas. Recibió amenazas de muerte sobre su familia, las que se materializaron con el posterior secuestro de su madre, Matilde Palmieri de Cerviño.

Posteriormente, fue trasladado al Comando de la V° Brigada de Infantería del Ejército, donde fue interrogado por una persona que decía ser capitán del Ejército, que venía de Buenos Aires por orden del general Suárez Mason.

José Ramón Cerviño, por su parte, estuvo detenido en el CCD de Jefatura de Policía por dos o tres semanas, durante las cuales también fue torturado. Luego lo liberaron y le dieron prisión domiciliaria.

Ambos hermanos fueron sometidos a un Consejo de Guerra, en la V° Brigada de Infantería, el cual fue presidido por el entonces teniente coronel Jorge Carmen Rafael Montero. A Pedro Cerviño lo condenaron a 14 años de prisión por el delito de asociación ilícita calificada en base a una declaración falsa que le hicieron firmar. A José Ramón lo absolvieron. En marzo de 1977 fue trasladado al penal de Villa Urquiza y posteriormente a Sierra Chica donde fue liberado en diciembre de 1982.

El tribunal rechaza planteos de defensores en la Megacausa

Familiares de desaparecidos, indignados por los dichos de una defensora. Comenzó la quinta jornada del juicio Arsenales II - Jefatura II.
 
Con planteos de nulidad y recusaciones de parte de la defensa comenzó esta mañana la quinta jornada del juicio por la causa unificada Arsenales II - Jefatura II, conocida como Megacausa, en la que quedaron 41 personas imputadas, entre ex policías, ex militares, un civil y un sacerdote.

Casi todos los imputados, entre ellos el sacerdote José Mijalchyk y el escribano Juan Carlos Benedicto, los primeros acusados en Tucumán que no pertenecen a las fuerzas armadas o de seguridad, están presentes en la sala y el penal de Ezeiza (a través de videoconferencia). En esta etapa pueden estar en sala contigua.

El TOF también rechazó la recusación contra los fiscales ad hoc.

Julieta Jorrat, defensora de uno de los ex policías, pidió la nulidad de la audiencia, de la síntesis, la separación de los juicios y recusó a los fiscales. Cuando dijo que su defendido es "un perejil", que hay familiares de victimas de la dictadura que cobran pensiones y que no se sabe si los desaparecidos están en otro país, la indignación recorrió el sector donde están sentados los allegados a las victimas.

El juez Carlos Jimenez Montilla amenazó con desalojar la sala.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

La Justicia apartó a Menéndez de la megacausa de Tucumán

VIEJOS IMPUNES
 
El Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Tucumán resolvió separar al represor Luciano Benjamín Menéndez y a Enrique Arturo Alais del juicio en el que se juzgan los delitos de lesa humanidad cometidos en los centros clandestinos de detención Arsenal y Jefatura de Policía contra 235 víctimas. Los magistrados consideraron que mantener en el proceso a ambos represores lentificaría el debate oral y motivaría numerosas suspensiones por los problemas de salud alegados por Alais y la superposición de causas en la que es requerido Menéndez.

El juicio oral comenzó el lunes pasado, pero el martes debió suspenderse porque se informó que Alais se había caído de la cama en la cárcel de Ezeiza, donde cumple detención, y por lo tanto debía ser internado. Precisamente, el acusado permanece en el Hospital Militar y quedó así impedido de escuchar desde la cárcel por videoconferencia las acusaciones en su contra.

El abogado defensor, Facundo Maggio, alegó que su cliente, de 83 años, sufre demencia senil y no puede entender la gravedad de las acusaciones en su contra. En ese marco, el tribunal resolvió separarlo del grupo de acusados, y planteó el mismo procedimiento sobre Menéndez, pero no por razones de salud sino de agenda. Es que el juicio iniciado en Tucumán se superpone a otros procesos judiciales por crímenes de lesa humanidad que se le siguen en La Rioja y en Córdoba.

Para los magistrados, las audiencias en Tucumán a condición de la presencia de Menéndez lentificarían el debate oral y motivaría numerosas suspensiones. Sin Menéndez ni Alais, en el juicio oral quedan otros 42 acusados, entre ellos civiles -como un sacerdote y un escribano- que habrían participado de los graves delitos investigados en la causa.

Hoy, los jueces Carlos Jiménez Montilla, Gabriel Casas y el subrogante Juan Carlos Reynaga siguieron escuchando la lectura de los hechos que se ventilarán en el debate, por parte del Ministerio Público.

Inicia juicio por delitos de lesa humanidad con casos de santiagueños

Se trata de los primos Luis, Germán, Daniel y Anabel Cantos, al que se suma el caso de Osvaldo Giribaldi, quienes habrían sido asesinados en el Arsenal Miguel de Azcuénaga.
Inicia juicio por delitos de lesa humanidad con casos de santiaguenos
"Por ese centro de exterminio pasaron unas tres mil personas, así que esperamos justicia", dijo Torres.
 Cuarenta y cuatro represores, entre ellos el ex jefe del Tercer Cuerpo del Ejército durante la última dictadura militar, Luciano Benjamín Menéndez, comenzarán a ser juzgados hoy en San Miguel de Tucumán por crímenes de lesa humanidad cometidos en perjuicio de 235 víctimas, entre los que se incluyen los casos de al menos cinco santiagueños.

Se trata de los primos Luis, Germán, Daniel y Anabel Cantos, al que se suma el caso de Osvaldo Giribaldi, quienes habrían sido asesinados en el Arsenal Miguel de Azcuénaga, centro clandestino de detención en el que se habrían perpetrado delitos, así como también en la ex Jefatura de Policía.

Además, se espera que a partir de los testimonios puedan surgir nuevos datos de otros santiagueños que hayan pasado por esos centros clandestinos de detención. “Existen muchas expectativas, creemos que puedan haber aportes sobre las desapariciones de compañeros, así como pasó en Santiago del Estero con la Megacausa, cuando se revelaron datos que para nosotros eran nuevos”, expresó Cristina Torres, integrante del Colectivo Juicio y Castigo que nuclea a diversos organismos de derechos humanos que hoy asistirán a la primera jornada del proceso judicial en Tucumán.

En ese sentido, Torres aclaró que “si bien estos casos serán juzgados, hubo muchos otros santiagueños que pasaron por Arsenal o la ex Jefatura de Policía, como los casos que son nuevos para nosotros como el de Rudy Miguel, Santiago Díaz, Marta Azucena Castillo y Armando Archetti, que ahora están siendo juzgados en la Megacausa”.
La militante de derechos humanos destacó que “éste es uno de los juicios más importantes del norte argentino porque el Arsenal fue uno de los centros de exterminio en donde se estima que pasaron unas tres mil personas”.

El Tribunal Oral Federal de Tucumán, integrado por los jueces Gabriel Casas, Juan Carlos Reynaga y Carlos Jiménez Montilla, analizará las pruebas reunidas y los testimonios acerca de los delitos cometidos en estos dos lugares.

El inicio del juicio está previsto para las 9, y Menéndez seguirá las instancias del proceso por videoconferencia desde la celda que ocupa en la cárcel bonaerense de Ezeiza, donde cumple tres condenas por genocidio y recibe atención médica debido a que padece diferentes afecciones de salud.

Además de Menéndez, la atención del juicio estará centrada en la figura del cura párroco José Eloy Mijalchyk, conocido en la provincia como el “padre Pepe”, el primer representante de la Iglesia Católica que será juzgado en Tucumán por crímenes cometidos en la última dictadura militar.

Mijalchyk fue visto por sobrevivientes de la represión en el Arsenal Miguel de Azcuénaga, y su tarea allí era persuadir a los prisioneros para que colaborasen con sus secuestradores.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Intentaron borrar todas las huellas, sin embargo, perduraron

La causa ha generado gran expectativa no sólo en los familiares de las víctimas de la última dictadura militar, sino también en la comunidad en general, por los trabajos de excavación realizados por el equipo de antropología forense, que en abril del año pasado halló una fosa común con 15 cuerpos incinerados y que después de un exhaustivo trabajo de laboratorio se llegó a la identificación de 14 de esas víctimas, cuyos restos fueron devueltos a sus familiares.

El hallazgo fue un duro golpe para los partidarios del represor Antonio Domingo Bussi, que durante años negó las acusaciones del exgendarme Omar Torres, que lo había visto fusilar a prisioneros indefensos, que posteriormente eran quemados en el arsenal y sirvió para que muchos tucumanos que habían elegido al exmilitar como diputado nacional, gobernador e intendente se convencieran del horror que había asolado a Tucumán durante su intervención militar.

Imputados. Aunque Bussi será el gran ausente del juicio -murió en noviembre de 2011- sí sentarán en el banquillo de los acusados el ex jefe del Tercer Cuerpo del Ejército, Luciano Benjamín Menéndez, que seguirá las audiencias por el sistema de vía conferencia desde el penal de Ezeiza, donde está alojado con asistencia médica por las afecciones crónicas de su edad.

Junto a Menéndez, serán juzgados 43 imputados más, entre los que sobresale la figura del sacerdote, José Mijalchiyk, acusado de haber participado de las torturas, colaborando desde su función de religioso para obtener las confesiones de las víctimas. El cura se desempeñaba como vicario castrense y se convertirá en el primer miembro de la Iglesia Católica que será juzgado por los delitos de lesa humanidad cometidos en Tucumán.

Durante las audiencias está previsto que declaren 864 testigos, entre sobrevivientes del centro clandestino, familiares y amigos de las víctimas, por lo que el tribunal, integrado por Gabriel Casas, Carlos Jiménez Montilla y Juan Carlos Reynaga. Se estima que el proceso tendrá como mínimo un año duración.

Terminó la primera jornada de la megacausa "Jefatura-Arsenales II"

Uno de los fiscales leyó una síntesis de los hechos que -según la investigación- padecieron las víctimas de la causa.

En la sala de Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Tucumán (TOF) comenzó esta mañana la primera megacausa por delitos de lesa humanidad, cometidos durante la última dictadura militar. Los jueces Carlos Jiménez Montilla, Gabriel Casas y el subrogante Juan Carlos Reynaga presidieron la primera audiencia del proceso oral "Jefatura II-Arsenales II", en el que se juzga a 44 imputados, entre ellos Luciano Benjamín Menéndez. El represor sigue la audiencia desde la cárcel de Ezeiza, a través del sistema de videoconferencia.

Como en todo proceso, el debate se inició con los planteos procesales. Luego, el Ministerio Público Fiscal empezó a leer una síntesis de los hechos que -según la investigación- padecieron las víctimas de la causa. Unos 100 casos fueron expresados en el recinto, los que no representan un poco menos de la mitad de los casos que están siendo tenidos en cuenta en la megacausa.

La jornada seguirá mañana a las 10, pero antes de continuar con la lectura, lo primero que se hará será resolver la separación de Ernesto Arturo Alais, ex jefe de Regimiento 19º de la Infantería, de la causa. Esto se debe a que se informó desde Buenos Aires sobre problemas de salud del acusado. Luego, se proseguirá con la lectura del otro centenar de trágicas historias ocurridas tres décadas atrás. Del total de los acusados, ocho están en el hospital del servicio penitenciario de Ezeiza y participarán mediante el sistema de teleconferencia.

Durante esta primera jornada, integrantes de numerosas asociaciones de Derechos Humanos ingresaron al salón de debate, ubicado en la esquina de Crisóstomo Alvarez y Chacabuco, de esta capital. También lo hicieron los parientes de los acusados, a quienes definieron como "presos políticos". Durante la audiencia, se vivieron momentos de tensión entre los familiares de los detenidos y los de los desaparecidos y/o víctimas. Aún así, no hubo incidentes.

Alrededor de 600 testigos repasarán a lo largo del juicio, que durará al menos hasta mediados de 2013, los horrores vividos durante la última dictadura militar en Tucumán. En el expediente las víctimas suman 235, entre desaparecidos y sobrevivientes. La mayoría de los que están vivos prestarán declaración como testigos.

Entre los damnificados figuran familias enteras, políticos, estudiantes, militantes, estudiantes, conscriptos, policías y trabajadores. Entre las víctimas también había cinco mujeres embarazadas. Además, hay denuncias de abusos sexuales. Las víctimas de estos delitos serán resguardadas y no trascenderá su identidad.

El sistema de terror en Tucumán

Comienza el juicio por delitos de lesa humanidad cometidos en la provincia entre 1976 y 1982. 
 
El proceso abarcará 235 casos de desapariciones, torturas, secuestros y delitos sexuales perpetrados en los centros clandestinos Jefatura de Policía y Arsenal Azcuénaga. Entre los acusados están Menéndez y otros 43 represores.

 Por Ailín Bullentini

Con el represor Luciano Benjamín Menéndez y otros 43 imputados en el banquillo de los acusados, la Justicia de Tucumán verá reconstruir delante de sí a partir de hoy y “por primera vez el sistema de terror, represivo y desaparecedor que funcionó en la provincia con todos sus actores y partes”, según definió el fiscal Pablo Camuña, que participará del megajuicio por los delitos de lesa humanidad cometidos en la Jefatura de la Policía y en el Arsenal Miguel de Azcuénaga, dos de los principales centros clandestinos de detención que funcionaron en Tucumán durante la última dictadura. El juicio, que repasa 235 hechos, entre desapariciones, torturas, secuestros y delitos sexuales perpetrados entre 1976 y 1982, contará con cerca de 400 testigos.

El Tribunal Oral Federal (TOF) de Tucumán, integrado por Gabriel Casas, Juan Carlos Reynaga y Carlos Jiménez Montilla, estableció que el juicio comience hoy a las 9. Menéndez fue autorizado a participar del debate por el cuerpo médico forense de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, cuyos peritos aconsejaron que las audiencias no sean extensas –las jornadas contarán con interrupciones cada dos horas–. Sin embargo, si bien Menéndez estará presente esta mañana, su permanencia no está asegurada en la totalidad de los encuentros, ya que el represor está siendo juzgado en La Rioja –el juicio terminará el 7 del mes próximo– y las audiencias de los debates se superponen.

Otro imputado cuya ausencia ponía en duda el inicio del juicio es el escribano Juan Carlos Benedicto, quien a fines de la semana pasada fue sometido a una operación de vesícula. Benedicto, un civil que estuvo prófugo durante mucho tiempo y fue detenido no hace tanto, finalmente fue dado de alta el sábado por la tarde y habilitado para asistir a la apertura del debate en el que la Justicia analizará su participación en violaciones a los derechos humanos. Del resto de la cuarentena de imputados, poco menos de una decena presenciará las jornadas desde el hospital del penal de Ezeiza, vía teleconferencia.

Los represores fueron acusados por la comisión de violaciones de domicilio, privaciones de libertad, torturas, delitos sexuales, homicidios y desapariciones. Estos delitos se habrían cometido entre 1976 y 1982, en perjuicio de 235 víctimas que habrían sido vistas o se supo que estuvieron en los centros clandestinos que funcionaron en la Jefatura de Policía y el Arsenal Miguel de Azcuénaga. Los delitos cometidos en uno u otro centro fueron investigados en instrucción por separado, y unificados en la etapa oral.

“Es la primera vez que está todo el sistema represivo de Tucumán en un solo proceso. Hasta el momento, se venían analizando en casos más pequeños, partes. Ahora, por primera vez se verá al sistema de terror, represivo y desaparecedor que funcionó en la provincia con todos sus actores”, definió Camuña, representante del Ministerio Público Fiscal, que compartirá la parte acusatoria con ocho querellas particulares.

La unificación de las causas fue pedida por una de las querellas, representada por la abogada Laura Figueroa, quien destacó que “algunos familiares de las víctimas tienen ya más de 80 años y es imperiosa la necesidad de agilizar los tiempos procesales”. Al aceptar el pedido, el Tribunal consideró que esa medida “permitirá compatibilizar de la mejor manera el posible interés de todos los imputados en una pronta definición de sus respectivas situaciones procesales, en dos causas que por sus características reúnen las condiciones de megacausas”.

Camuña sumó al análisis que, en definitiva, “estamos hablando del mismo sistema represivo. Hay una relación muy estrecha entre los centros clandestinos de detención”. A fines del año pasado, el Equipo Argentino de Antropología Forense encontró restos humanos enterrados en el Arsenal Miguel de Azcuénaga y se pudo identificar a trece personas que estaban desaparecidas.

Además de permitir comprobar que las víctimas habían sido torturadas, asesinadas y enterradas en una fosa común, el hallazgo también ayudó a atar cabos entre ambos centros. “Una de las personas identificadas figuraba en nuestros registros como víctima de Jefatura. No teníamos registro de que había sido trasladada a Arsenal. Eso nos confirma cómo era el sistema: en Jefatura se decidían las muertes, se trasladaban a las víctimas a Arsenal y allí se definía cómo se las hacía desaparecer”, comentó el fiscal. El Arsenal Miguel de Azcuénaga y la Jefatura de Policía fueron los dos centros clandestinos de detención más sangrientos que funcionaron en la provincia.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Inicio megacausa Arsenales-Jefatura Tucumán


En el TOF se realizó ayer la audiencia preliminar para fijar la agenda del proceso oral por la Megacausa "Arsenales II" y "Jefatura II". Hay 44 acusados y 235 víctimas.

Compañeros y compañeras de H.I.J.O.S. Tucumán
Ante el inicio de este juicio histórico contra 44 genocidas que tendrá inicio el próximo lunes 12 de noviembre, queremos hacerles llegar nuestra adhesión y nuestro apoyo en esta lucha inclaudicable que hace 30 años que estamos llevando adelante como pueblo argentino por Memoria, verdad y justicia, y que hoy expresa los logros de tantos años con estos juicios que permiten dimensionar la magnitud del genocidio.

JUICIO Y CASTIGO A TODOS LOS GENOCIDAS!
CONDENA POR TODOS LOS COMPAÑEROS!

30.000 compañeros detenidos-desaparecidos PRESENTE!
Asociación de Ex Detenidos-Desaparecidos