sábado, 5 de noviembre de 2016

Juicio Operativo Independencia: Los militares primero secuestraron a su padre, después a su bebé

Estela del Valle Gómez declaró hoy en el megajuicio "Operativo Independencia". Dijo que primero fue golpeado y secuestrado su padre, un obrero azucarero, frente a sus ojos, los de su madre y hermanitos, y que un año después, siendo una adolescente y estando embarazada, un suboficial del ejército la coaccionó para que se fuera a vivir con él, amenazándola con quitarle el bebé si no accedía a sus requerimientos; que la llevó a parir a Rosario de la Frontera, Salta, donde dio a luz, tras lo cual no volvió a ver al bebé. La tragedia se inició el 13 de enero de 1976 cuando su padre, Miguel Ángel Gómez, un trabajador del ingenio Concepción a quien apodaban "Canaro", fue secuestrado en su casa, en La Banda del Río Salí, donde vivía con su esposa Eva Victoria López y sus cuatro hijos.

“Eran las 5 de la madrugada y nos despertamos con ruidos de vehículos que rodeaban la casa" recordó la testigo que narró como cinco hombres uniformados y armados y con los rostros cubiertos patearon la puerta y entraron.

"Nos apuntaron a la cabeza con ametralladoras. Buscaban a mi padre. Le preguntaron si él era Canaro, y como contestó que no, lo golpearon en la cabeza mientras mis hermanitos lloraban, estaban muy asustados y le pedían a los policías que no golpearan más a su papá”, continuó diciendo.

Antes de irse rompieron todas nuestras cosas y se llevaron nuestros documentos, que mi madre tenía guardados en una bolsa", agregó.

Los efectivos golpearon nuevamente a Gómez, luego le ataron las manos, lo encapucharon y lo subieron a la fuerza a un auto particular de color verde para trasladarlo al centro clandestino de detención que funcionaba en la Jefatura de Policía.

“No entendía por qué se lo llevaban si él era un hombre trabajador y no un delincuente”, comentó Estela, quien contó que la familia buscó a Gómez en distintas comisarías de Tucumán y realizaron diversas averiguaciones para dar con su paradero pero fue en vano ya que continúa desaparecido.

La testigo recordó que un militar del Regimiento 19 de Infantería le dijo a su madre que ya no lo buscara porque "ya no existe’.

“Después de la desaparición de mi padre quedamos muy mal porque nos quitaron la casa, tuvimos que ir a vivir a otro barrio y quedamos desamparados. No pudimos terminar la escuela, éramos pobres y decidimos trabajar para sobrevivir ya que nadie nos ayudó”, expresó.

En 1977 Estela, que en ese momento tenía 15 años, quedó embarazada y se fue a vivir con una tía al pueblito tucumano de El Palomar, donde volvió a sufrir el accionar de los represores.

Un suboficial del Ejército que se identificó como Mario Rodríguez le propuso criar a su hijo con la condición de que se fuera a vivir con él a su domicilio y, aunque ella en un primer momento se negó, finalmente aceptó porque el hombre le prometió que no se lo iba a quitar.

"Me llevó a Mendoza y después a Rosario de la Frontera donde tuve mi bebé”, recordó la mujer, quien tras el parto no volvió a ver a su hijo, al que sigue buscando luego de radicar una denuncia en la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI).

El desgarrador relato de la testigo fue escuchado atentamente por los jueces Gabriel Casas, Carlos Jiménez Montilla y Juan Carlos Reynaga, quienes juzgan la responsabilidad de 19 ex miembros de la fuerza por la comisión de delitos de lesa humanidad en perjuicio de 271 víctimas, cometidos entre febrero del 75 y el 24 del 76.

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