viernes, 1 de marzo de 2013

Megacausa: "No fue una guerra, fue una cacería de seres indefensos"

Un testigo relata su cautiverio. "Vi gente tirada y muy golpeada, no podían comer por sus propios medios", cuenta Soldati, hermano de dos desaparecidos.

EL LUGAR DEL HORROR. Soldati declaró en el juicio Jefatura I. LA GACETA / ANTONIO FERRONI

La primera audiencia de la semana del juicio por crímenes cometidos durante la dictadura y el Operativo Independencia comenzó con el testimonio de Isabel S. La testigo recordó el secuestro de Justo Alarcon, un empleado bancario que continúa desaparecido.

En la causa Arsenales II - Jefatura II hay 41 personas imputadas, entre hombres y mujeres, civiles, militares, policías y hasta un sacerdote, acusados por los delitos de secuestro, torturas, torturas seguidas de muerte, violación de domicilio, entre otros, contra más de 200 víctimas.

El siguiente testimonio fue el de Carlos Soldati, secuestrado en Simoca, llevado a Nueva Baviera y luego trasladado a Jefatura. Soldati, que ya declaró en primer juicio por los crímenes cometidos en la Jefatura de Policía, dio una entrevista a LA GACETA en noviembre de 2012. "El juicio es un modo civilizado de reparar", dijo en esa oportunidad.

Soldati cuenta ahora que su hermano cumplía el servicio militar en el Arsenal, en 1978, y que de allí desapareció. A él y a su hermana Berta también los secuestraron. Durante los 10 días de su cautiverio, cuenta, escuchó gritos de dolor durante los interrogatorios. "Cuando me llevaron al baño, vi gente tirada y muy golpeada. No podían comer por sus propios medios", relata.

Cuando, finalmente, lo liberaron, lo hicieron con una advertencia: "Estamos en una guerra. Ojo con lo que contás, te vamos a estar vigilando". Pero, insistió, "no fue una guerra, fue una cacería de seres indefensos".

"Quién les dijo que la patria se construye secuestrando, torturando y asesinando a personas", dijo, tras reconocer documentación que acredita, luego de 30 años, que su hermana Berta, aún desaparecida, estuvo en la Jefatura de Policía.

"Aquí no hubo guerra, fue una cacería despiadada"

Dijo en su testimonio Carlos Soldati, sobreviviente de Jefatura, tiene desaparecido a su hermano Luis y hermana Berta. “Mi hermano era un hombre que escribía poesía, no hizo daño a nadie. Berta siempre estaba dispuesta a ayudar”. Además hubo un careo por la usurpación de la casa donde secuestraron a Diana Oesterheld.

Un testimonio cargado de contenido, profundidad y tristeza. Durante la jornada de ayer se lo escuchó a Carlos Soldati quien estuvo secuestrado en Jefatura de Policía durante diez días (septiembre del ‘76) y tiene desaparecida a su hermana Berta María y a Luis Alberto, hermano. Se escuchó la declaración que brindó en la Megacasau Jefatura I y luego realizó nuevos aportes.

Contó que a su hermano lo secuestraron el 18 de mayo de 1978 mientras estaba haciendo el servicio militar. “Por última vez lo vimos un miércoles, el sábado tenía franco pero no apareció, cuando fuimos a preguntar nos dijeron que se lo habían adelantado para el jueves. Lo dijo Osvaldo Caballero (imputado), en Arsenales, donde mi hermano prestaba servicio”.

El muchacho, según el testigo, volvía de Chile para cumplir con el Servicio militara ya que “no quería ser un desertor” y “le tocó Arsenales, la boca del lobo”. Luis volvía de Chile, por estudio tenía un prórroga de dos años, por lo tanto el servicio lo hizo a los 20. “Él me contaba que en el servicio la estaba pasando bien. “Era un hombre que escribía poesía, no hizo daño a nadie”.

En otro pasaje de su testimonio dijo: “hace dos días recordaba cuando me bajaron del furgón en Nueva Babiera, alguien dice ‘toda la familia de este tipo es zurda’. Eso me parece una amenaza a la vida, una condena. Esta etiquetación que circulaba de boca en boca, aunque nunca supe a qué se estaban refiriendo, será a ¿a mamá que predicaba religión, a mi tío con su cooperativa, a papá que pagaba obreros con aportes y recibo o porque escuchábamos a Mercedes Sosa o a Zotarrosa?, creo que el mundo sería mejor sin esas etiquetas”.

Sobre el secuestro de Berta comentó que fue un 6 de julio de 1976, “ella trabajaba en el Instituto Jean Piaget, ubicado en San Juan al 800, se la llevaron, de ahí, en un Renault 12, a cara descubierta”, Carlos contó que se enteró del hecho por Cristina Bejas directora del instituto que luego también desapareció. También indicó que en los años 80 toma contacto con Juan Martín quien le refirió que vio a su hermana un año después del secuestro en Jefatura. “Berta siempre ayudaba a la gente”.

Mientras prestaba declaración se exhibió un escrito de puño y letra de la madre, la carta la tenía Berta, apareció en Jefatura. Una prueba incontrastable.

Antes de salir de la sala, Carlos dijo “vengo a buscar justicia, pasó mucho tiempo de estos hechos toda una vida, sin embargo son tan terribles que siguen estremeciendo, un desconsuelo que no tiene fin. Las desapariciones constituyen un golpe feroz y absurdo. Siempre me impactó que los responsables no tuvieran conciencia de la magnitud de sus actos, sin mostrar arrepentimientos, ni culpa. Aquí no hubo guerra, porque hasta las guerras tienen sus reglas. Esto fue una cacería despiadada”.

Cuando finalizó el testimonio, el imputado Caballero pidió la palabra y aclaró que la salida de Luis fue normal. Además dijo que no hubo fundamento para denunciar en la justicia, indicó que en ese momento no había una situación subversiva.

Careo

La discusión fue por el caso de la casa donde secuestraron a Diana Oesterheld.

Contexto: Diana Irene Oesterheld y Raúl Carlos Araldi eran militantes de la Juventud Peronista. En diciembre de 1975 llegaron a Tucumán desde Buenos Aires. Vivían en Frías Silva 231 con su hijo Francisco. Oesterheld estaba embarazada de entre seis y ocho meses y fue detenida en julio de 1976. Francisco fue entregado por efectivos policiales la Sala Cuna, donde fue encontrado por sus abuelos paternos. Araldi es secuestrado en agosto de 1977.

Esa casa de la Frías Silva fue ocupada por María Elena Guerra (imputada), quien por entonces era amante del “tuerto” Albornoz (imputado). El careo  se realizó entre Julio Marini (propietario) y una vecina amiga de Guerra, quien dijo que la casa estuvo desocupado tres años antes de María Elena Guerra, la imputada expresó que se sentía mal y las audiencias continuarán hoy.

Sebastián Ganzburg
 

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