domingo, 24 de febrero de 2013

Tucumán : Megacausa Jefatura II - Arsenales II

"Ya muerto, le dieron un tiro en la cabeza"
Dijo en su testimonio Julio César Centurión, respecto a su hermano Javier Hipólito secuestrado en el 76. Una nueva audiencia cargada de conmoción. Durante la jornada el abogado defensor Luis Benedicto casi gritando expresó que no se acredita si verdaderamente los testigos son víctimas, lo cual indignó al público.

Una nueva audiencia se vivió el viernes en el marco de la Megacausa Jefatura II – Arsenales II. Uno de los testimonios más importantes fue el de Julio César  Centurión. Hermano de Javier Hipólito, quien al día de hoy continúa desaparecido. El testigo contó que a Javier lo secuestraron un 19 de agosto de 1976 en 25 de mayo y Mendoza cerca de las 21, se lo llevaron en un Torino hasta Jefatura. Cuando Julio fue a averiguar le contaron que lo detuvieron por averiguaciones de antecedentes. Se lo mencionó un policía que conocía, por su familia, se llamaba Roque Rodríguez.

Me dijo que lo espere pasado mañana en Santa Fe y Salta. Allí fui y el hombre me dijo que a su hermano lo habían trasladado.

Más tarde, gracias a un primo que era militar en Chubut, y había viajado de incógnito a Tucumán, se enteró que Javier había muerto electrocutado en una cámara de agua, no le había resistido el corazón que dejó de la latir ante los ojos del “tuerto” Albornoz. “Nos enteramos que ya muerto le dieron un tiro en la cabeza”.

En varios pasajes del relato, Julio César se quebraba al recordar esos años de angustia y espanto. También comentó cómo los militares lo dejaron en la ruina. “Teníamos una buena posición económica pero me robaron todo, dos bancos de pruebas, herramientas caras, casi 100 documentos de financiación que luego me enteré que a todos los cobraron. Quedamos en la ruina total. Nos saquearon”. Ambos hermanos tenían un taller de autos que, según dijo el testigo, les redituaba buenas ganancias. Uno de los encargados del saqueo fue el teniente primero González Naya, destacó.

Javier militaba en la Juventud Peronista, “creíamos en la justicia social”. También relató que supo del secuestro de dos hermanos Ponce. “Cuando liberan a uno secuestran a la hermana para ver como lo liquidaban al otro”, manifestó.

También declaró la testigo María Angélica Racedo, hija de Alcira e Inocencio, ambos desaparecidos un 30 de mayo de 1976 en Capischango. Por la zona había militares todo el día. La mujer dijo que a través de un militar de apellido Valdivieso consiguieron un subsidio que les permitió darse vuelta. Eran 11 hermanos y según Valdivieso, la desaparición de sus padres fue un error.

Lamentable  

El abogado Luis Benedicto que defiende a su hermano, al escribano Juan Carlos, civil acusado de crímenes aberrantes. En medio de la audiencia dijo que hasta el momento ningún testigo complicó a los imputados. Incluso casi gritando expresó que no se acredita si verdaderamente los testigos son víctimas. Esto causó indignación en el público. Una mujer llorando le gritó: “¡borracho, a mi me mataron a mi hermano!” El abogado salió de la sala, sin dignidad, por supuesto.
Sebastián Ganzburg

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