domingo, 4 de agosto de 2013

Identifican los restos de Graciela Bustamante, médica asesinada en la dictadura

Trabajaba en la Terapia Intensiva del Hospital de Niños y fue secuestrada por la patota asesina al mando del genocida Antonio Bussi en abril de 1977.            

El Equipo Argentino de Antropología Forense identificó los restos de Graciela del Valle Bustamante, médica de Terapia Intensiva del Hospital de Niños de Tucumán, secuestrada al mediodía del 28 de abril de 1977, conducida al Departamento Central de Policía, donde fue vista todavía con vida en junio de ese año.
 
Graciela fue capturada por una patota al mando del genocida Antonio Bussi, junto a Ricardo Torres Correa, cuya esposa Adriana Mitrovich, había sido también secuestrada junto a Horacio Ferreyra, un día antes.
 
El 6 de junio de 1977, La Opinión publicó una información sobre la muerte en “un enfrentamiento” de “cuatro extremistas” en el límite de Tucumán y Santiago del Estero y se señalaba que uno había sido identificado como Ramón Ferreiro (a) Negro, que había participado en el atentado a un avión Hércules en la capital de Tucumán.
 
La verdad era otra, como tantas otras que se intentaron esconder. El “comunicado” fue una mentira atroz para ocultar un asesinato masivo. Adriana y Horacio estaban al borde de recibirse de arquitectos y fueron secuestrados una noche mientras estudiaban.
 
Graciela Bustamante había egresado como médica de la Facultad de Medicina de Tucumán con un promedio de 9,15. Y Torres Correa, marido de Mitrovich, a punto de recibirse de ingeniero, la había ido a buscar al Hospital de Niños en su auto, un Renault 6. Los restos del “hippie”, como se lo conocía, todavía no han sido encontrados pero podrían estar también en esa fosa común.
 
Los cuatro eran muy amigos y militaron en la universidad en agrupaciones cercanas al peronismo.
 
El expediente judicial recuerda el drama de los familiares de Graciela –y de los otros desaparecidos– en una búsqueda desesperada e infructuosa. Hábeas corpus; denuncias en el Arzobispado de Tucumán, en la CIDH, en la Nunciatura Apostólica; presentación ante Antonio Bussi, gobernador y luego condenado por genocidio; gestiones ante las embajadas de España y Francia.
 
Todo sin resultado hasta que, 36 años después, se supo que habían sido asesinados. Y previamente vejados y torturados, como lo informa la resolución judicial.
 
El juez federal Daniel Bejas le comunicó a los familiares de la doctora Bustamante que los restos encontrados en una fosa N.N. del pequeño cementerio de Tacanas correspondían a Graciela. Estaban junto a los de Adriana y Horacio. Ahora serán trasladados a Salta, donde serán cremados por decisión de su esposo, Julio Argañaraz, y de su hijo Pablo, que tenía dos años cuando su madre fue secuestrada. Previamente, habrá una misa en la iglesia de San Francisco, en la capital de Tucumán.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada